Líderes que hacen la diferencia

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En un mundo de innovación, tecnología y cambio donde lo que parecía increíble e imposible se convierte cada día en realidades al alcance de todos, surgen diariamente nuevos líderes que generan fortunas impensables en cortísimo tiempo, bien sea por su capacidad de inventar o desarrollar nuevos productos o servicios o por su capacidad de guiar, orientar y dirigir a otros para lograr resultados sobresalientes donde otros no habían visto las oportunidades o no habían desarrollado las ventajas competitivas para capturar el valor que se generaba. Ejemplos de esto son Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Warren Buffet y más de 50 de los más adinerados, que a través del “Giving Pledge” (Compromiso de Dar) aportan la mayor parte de su fortuna a “hacer del mundo un mejor lugar”.
Los verdaderos líderes no se contentan con generar riqueza, con ser innovadores, visionarios o negociantes exitosos, comprenden su papel en el mundo de hoy, ven la oportunidad de generar valor para consumidores, canales de distribución, empleados, accionistas, proveedores y para la sociedad. Saben que pueden hacer la diferencia para todos sus relacionados: dan y aportan para lograr que cada uno de ellos se sienta totalmente satisfecho porque la organización se preocupa por comprender las necesidades y requisitos de todos ellos y por superar sus expectativas.
Los grandes líderes empresariales compiten cada vez menos por quién tiene más y se enfocan hacia cómo contribuir al mejoramiento de la sociedad, a atacar los grandes problemas de pobreza, nutrición, salud y educación, profundizan sobre la sostenibilidad del mundo, de las empresas, el medio ambiente, el desarrollo económico y social, la convivencia, la equidad y la solidaridad. Este ejemplo puede servir para que todos los líderes: padres de familia, maestros, rectores, líderes empresariales, políticos, espirituales, educativos, comunitarios y sociales, se cuestionen cual es su responsabilidad, su oportunidad de aportar en el entorno y en las circunstancias en que cada uno vive.
Las organizaciones verdaderamente exitosas tienen líderes y equipos directivos que comprenden todo esto y que avanzan por el camino de la sostenibilidad generando valor para todos sus relacionados, aportando al desarrollo económico y social y protegiendo el medio ambiente. En Colombia hay ejemplos como Jose Alejandro Cortes, Nicanor Restrepo, Luis Gallo, Pedro Gomez y muchos más que han hecho la diferencia, que han entendido que además de generar valor y lograr resultados sobresalientes pueden hacer aportes significativos al mejoramiento de los que los rodean.
- La Educación, un camino
- La sociedad será lo que sus líderes hagan que sea.
El futuro individual lo construye cada uno y el colectivo lo logra toda la sociedad guiada, orientada y dirigida por sus líderes. Un camino para construir, transformar y desarrollar una sociedad es la educación, pues a través de ella se forman los ciudadanos que pueden liderar los cambios que conduzcan a la convivencia y el desarrollo económico y social.
Cuando hablamos de educación debemos comenzar por educar para la vida, para comprenderla, entender qué es el universo, el hombre, la vida, la convivencia, la felicidad y todo lo que constituye los fundamentos de la sociedad. Seguramente estas no serán verdades universales, pues cada individuo tiene que llegar a definir su posición ante cada una de ellas basado en su cultura, su entorno, sus creencias, valores, tradiciones, estudio, conocimientos, vivencias, experiencias, análisis y reflexión. Corresponde a los padres de familia, maestros, rectores, medios de comunicación, líderes espirituales, políticos, empresariales, comunitarios y sociales aportar lo que esté a su alcance para que estos cimientos fundamentales para la vida en sociedad sean sólidos y coherentes y conduzcan a la convivencia y el desarrollo deseados.
La formación del ser humano comienza con esta comprensión de la vida que le permite definir quién es y a dónde quiere llegar, cuál es su misión y su visión, su razón de ser, sus sueños e ideales, su filosofía de vida. Todos estos elementos y procesos hacen que las personas vayan desarrollando actitudes, hábitos y comportamientos de acuerdo al ejemplo que reciben y a sus distintas experiencias y vivencias, tanto en el hogar como en la institución educativa, en el barrio y en los distintos espacios de convivencia y relacionamiento con los que los rodean. El ser humano tiene el derecho y la capacidad de entender distintas formas de ver y vivir la vida y escoger y definir qué y cómo quiere hacerlo, guiado y orientado por maestros responsables que permitan a cada uno florecer de acuerdo a sus capacidades, intereses y motivaciones. Maestros son los padres de familia, los profesores y todos los que sirven de guía y ejemplo para avanzar en el proceso de comprensión, aprendizaje, crecimiento y desarrollo.
Educar para la vida requiere aprender a vivir y esto se logra conviviendo, estudiando, trabajando, aprendiendo a ser, a hacer y a aprender, desarrollando competencias, habilidades, hábitos, actitudes, motivaciones y comportamientos que permitan construir un proyecto de vida, fijarse metas, estrategias y planes de acción para lograr resultados, crecer y mejorar, avanzando hacia la plena realización.
La formación integral del ser humano para comprender, ser, vivir y trascender es la que le permite definir una filosofía y un proyecto de vida y desarrollarse en forma equilibrada en sus diferentes dimensiones para aprovechar todas sus potencialidades y aportar al mejoramiento de la sociedad, se requiere el compromiso de TODOS los líderes de la sociedad para lograr esta GRAN TRANSFORMACIÓN.
Alberto Espinosa López
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